La conquista de Enigma en Mendoza, Argentina

La primera cosecha de Chardonnay produjo muy poca fruta; tan poca, que Abel Furlán (enólogo de la bodega) no sabía qué hacer. Decidió poner los 225 litros en una barrica de roble. Al igual que con el comienzo de Paradoja, este posible vino iba a constituir un segundo experimento.

La segunda cosecha de Chardonnay produjo más uva, y Abel pensó que con esta cantidad ya se podría hacer algo más; y decidió, después del proceso de vinificación de la nueva uva, combinar lo que tenía en barrica de la cosecha anterior y lo nuevo, en un proceso que se llama “corte”.

Este “corte” se embotelló y el vino, al que ya se le había definido el nombre de Enigma porque no sabían cómo iba a salir, estuvo otros 3 meses más en botella antes de que lo puedan sacar al mercado. Una de las primeras personas que probó el vino, fue Bernard Fougères, lo hizo en el viñedo que conocía por primera vez. Se sorprendió y fue una de las personas que nos dijo que este vino tenía muchísimo potencial. Enseguida vendría la primera prueba, “La Gala del Vino” un evento que lo hace en Quito La Cofradía del Vino. Para sorpresa de todos, Enigma ganó una medalla de Plata, y por supuesto esta conquista puso a todos muy contentos.

Abel, para esto, ya había regresado a Argentina (viene 4 veces al año), y se había llevado una botella de ese Enigma; se lo había llevado para probar con su esposa (que le encanta el Chardonnay), y el día que lo iban a probar, recibió la llamada de Pablo Conselmo en conjunto con Aurelio Sesto, quien presidió el concurso en Quito, con la noticia de la medalla de plata en Quito; y teniendo tan cerca Vinandino (uno de los 8 concursos mas prestigiosos del mundo y auspiciado por la OIV), dejó con ganas a su esposa porque quiso ver si podría competir.

Entrar en Vinandino fue una petición especial que Abel le hizo a Claudia Quini, Presidenta del concurso, porque para poder competir normalmente es necesario llevar 6 botellas con etiqueta oficial y otras 3 etiquetas si es que los vinos finalmente son premiados. Abel le dijo: “Claudia tengo solo una botella, y la etiqueta está impresa en computadora, pero me gustaría que participe”. A esto, ella le contestó: “Si por alguna razón el vino tiene problema de corcho o gusto a corcho, yo no la puedo repetir, y tampoco podré mostrarlo si gana alguna medalla”. A Abel no le importó, como había ganado plata en Quito, pensó que podría ganar algo ahora en Argentina. Vinandino tiene un 60% de jurado internacional, y tenía esperanzas de que llegue también a ganar alguna medalla.

El día anterior a la premiación, Abel llevó a Federico Castellucci (abogado, italiano y presidente de la OIV) a conocer la Bodega de Masi Tupungato de unos italianos, y le contó que estaba haciendo vinos en Ecuador. Federico le contó su historia y le contó que conocía muy bien Guayaquil porque, coincidentemente, hacía negocios acá.

La noche de la premiación, que se hace en el marco de una cena y en donde se presentan los ganadores a partir de las medallas de plata, Abel estaba sentado escuchando; no sabía qué iba a pasar, y estaba un poco nervioso.

Se fueron presentando las medallas de plata una a una, y Abel esperaba ansioso. Cuando terminaron las medallas de plata, él estaba perdiendo las esperanzas y comenzó a “socializar”. Normalmente las medallas se presentan de menor puntaje a mayor puntaje, y en las primeras medallas de oro, no estaba Enigma. Abel ya había perdido las esperanzas, cuando un poco después de la mitad del puntaje (aproimadamente 96 puntos) mencionaron a Enigma con su medalla de oro.

Abel no podía más de la emoción y saltó de su asiento para recibirla. La recibió del mismísimo presidente de la OIV Federico Castellucci, y fue para él como recibir una condecoración del Papa. Esta medalla de Oro es hasta ahora una de las 2 medallas de Oro que más lo enorgullecen y más quiere. En sus palabras: “El Enigma era como doblarle el brazo al destino, y todos los libros decían que en el paralelo cero no era posible hacer un vino de alta calidad. Obtener un vino con medalla de oro en el paralelo cero fue lograr el máximo de lo que se podría lograr.”

No solo había ganado una gran medalla, hizo un vino único porque Enigma, al tener una parte de su líquido en barrica de una cosecha y otra parte de otra cosecha del mismo año, es único.

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