¿Por qué hacemos vino donde nadie más lo hacía?

Hacer vino en Ecuador no era lo más lógico. Tampoco era lo más fácil. La tradición apuntaba a otras latitudes, a otros climas, a otros suelos. Pero en Bodega Dos Hemisferios, decidimos intentarlo igual. Porque cuando uno cree en una idea, la lógica se vuelve secundaria.

Todo empezó con una pregunta: ¿y si sí se puede? ¿Y si este rincón del mundo, con su sol intenso, sus vientos del Pacífico y su alma tropical, también puede dar vida a un vino distinto, nuestro?

No buscábamos copiar fórmulas. No queríamos parecer franceses, italianos ni argentinos. Queríamos algo que hablara en nuestro idioma, que llevara la fuerza de esta tierra y el carácter de quienes se atreven a hacer algo por primera vez: El ADN de la mitad del mundo.

El resultado no fue inmediato. Tuvimos que aprender, fallar, volver a empezar. Pero también supimos escuchar a la tierra, entender sus ritmos, adaptar lo que sabíamos y confiar en lo que sentíamos. Así nacieron nuestras primeras botellas, con identidad propia. Sin necesidad de comparaciones.

Hoy, cuando alguien abre una botella de Bodega Dos Hemisferios, no sólo está probando vino. Está probando una idea que fue contracorriente. Está brindando con el primer proyecto vitivinícola del Ecuador que se tomó en serio hacer las cosas bien desde el inicio.

Y sí, quizás fuimos los primeros. Pero lo que más orgullo nos da es haber demostrado que sí se puede. Que Ecuador también puede hacer vinos que emocionan, que sorprenden, que cuentan historias.

Historias que nacen entre dos hemisferios, pero que se viven en cada copa.
Porque aquí hacemos posible lo imposible. 

Regresar al blog

Deja un comentario